De la misma manera que el agua dura no es buena para nuestro organismo, para el de nuestras mascotas tampoco. Tanto perros como gatos corren el riesgo de sufrir enfermedades renales. De modo que si vives en una zona donde el agua del grifo contiene mucha cal, piensa en instalar un descalcificador o equipo de ósmosis inversa en casa.
Aunque el agua mineral es una alternativa, muchas de ellas contienen minerales y otro tipo de elementos que pueden afectar a la salud de tus mascotas. El agua embotellada suele contener menos minerales que el agua del grifo sin tratar, por lo que a priori es mucho mejor para nuestros perros. Pero la mejor opción es el agua del grifo descalcificada o tratada con ósmosis inversa.
Algunas provincias como por ejemplo Castellón, se caracterizan por la dureza del agua. Y es que el agua corriente del grifo lleva una enorme cantidad de cloro, cal y otros aditivos que, a la larga, pueden afectar a los riñones de nuestras mascotas. Sin embargo, hay otras zonas en las que el agua del grifo es limpia y podrán beberla perfectamente.
Lamentablemente, cada vez es más difícil encontrar aguas públicas de calidad que no afecten a los delicados organismos de nuestras mascotas. A pesar de que en España disponemos de un agua del grifo de bastante calidad en comparación con otros países, hay lugares en los que es mejor instalar un equipo de ósmosis inversa o desclacificador.
Hidratación en gatos
Hay que tener en cuenta que los gatos son muy selectivos con el agua que beben; debe ser limpia y fresca. La cantidad habitual de líquido que necesita beber al día para estar bien hidratado es de entre 50 y 100 mililitros por kilo de peso. De esta forma, se reducen de manera considerable las probabilidades de desarrollar cálculos renales, cristales y sedimentos que le puedan provocar afecciones urológicas.
Hidratación en perros
En la cantidad de agua que deben beber los perros influyen varios factores como el peso, la raza, la actividad física, la alimentación o la temperatura ambiental. Sin embargo, para tomar una referencia más clara se puede utilizar el peso. La cantidad orientativa de agua que debe beber un perro es la de 60 ml por cada kilo de peso de media. Aunque esta cifra es orientativa, ya que las condiciones climatológicas no son las mismas en invierno que en verano. De modo que puedes tomar como referencia 50ml por kg al día en invierno y 80 ml al día de agua en verano.


