Cuando se tiene un bebé, las prioridades cambian y las preocupaciones también. A partir del momento en que una nueva vida llega a un hogar, todas las atenciones, amor y cariño van a la pequeña criatura. La preocupación por sus necesidades y bienestar pasa a ser la razón de vivir de los padres y si además hablamos de padres primerizos, esta preocupación aumenta, por falta de experiencia. Cuando esto ocurre, una de las cuestiones que hay que saber, es cuándo se puede empezar a dar agua a un bebé. Y de eso vamos a hablar hoy.
El agua es un bien común esencial y básico para todos los seres vivos. Para todos, excepto para los bebés, a los que no es recomendable darles agua hasta que cumplen los 6 meses. Pero ¿por qué? Sencillamente porque la leche materna ya le aporta toda la hidratación que necesita, y si cometes el error de darle demasiada agua, su cuerpo puede perder capacidad para absorber los nutrientes de la leche materna. Además puede provocarle hinchazón y sensación de estar lleno, lo que puede desembocar en que pida menos teta y por tanto no se alimente como es debido.
Tampoco pasa nada si le das algún traguito de agua, aunque si quieres saber qué es lo mejor para tu bebé, pídele opinión al pediatra. Ya que el agua en sí no es mala para los bebés, lo que ocurre es que si les damos agua, podemos provocar que se harten y no coman como es debido. De forma que normalmente, si el pediatra te dice que le puedes dar agua, seguramente te aconsejará que le des muy poca. De todas formas, una cosa es segura, como la leche materna no hay nada. Y es que la naturaleza es muy sabia.
Cuando cumpla 6 meses ya habrá llegado el momento de darle un poquito de agua si tiene sed y la pide, pero muy poquita, puesto que le puede causar dolor de tripa y quitarle el hambre. A partir del año, cuando ya le hayas introducido la comida sólida, ya puede beber tanta agua como pida. Eso sí, no le des cualquier agua. Como ya sabrás, la mejor agua para los peques es la de mineralización débil. Baja en minerales y por supuesto libre de impurezas.
En Irima Fontanilla, te ofrecemos las mejores soluciones en tratamientos de agua para cuidar de ti y de los tuyos. Y aunque el agua osmotizada no es la más recomendable para que beba un bebé, sí que lo es para su higiene. Puesto que al someter al agua de grifo a los procesos de la ósmosis inversa, se consigue agua libre de impurezas y bacterias. De manera que si necesitas de nuestros servicios, no dudes en contactar con nosotros.
