Una buena hidratación puede ser la solución a muchos de los problemas de salud que se tiene en cada una de las etapas de la vida. Con  osmosis inversa se pueden combatir problemas como la hipertensión, reumatismo, afecciones cardio-vasculares, diabetes, problemas en la piel, deshidratación, depresiones o falta de concentración, etc… Evitar las aguas embotelladas y las tan conocidas jarras de filtración, hace que tengas la total seguridad de que estás cuidando tu salud y la de los tuyos.

 

Infancia:

Los bebes necesitan aproximadamente 700ml de agua hasta el primer mes de vida. Agua que aporta la leche materna, aunque hay quien decide utilizar el método artificial (biberones) y entonces debemos tener en cuenta la calidad del agua que usamos para alimentar a nuestros pequeños. El agua tiene que ser  de mineralización débil o muy débil con un contenido bajo en sodio y la seguridad de que no existe ningún tipo de bacteria.

Entre los 4 y 8 años, el  consumo ha de ser de unos 1,7 litros al día, para el desarrollo del ejercicio físico, prevenir el sobrepeso, cuidado de sus dientes y posibles caries.

En la pre-adolescencia (entre los 9 y los 14 años) un consumo mínimo de 2,5 litros al día sería lo aconsejable para afrontar el gran esfuerzo que supone el desarrollo hacia la adolescencia.

Adolescencia:

En la adolescencia es cuando nuestro cuerpo necesita más agua, ya que están sometidos a multitud de cambios físicos y sobre todo hormonales (mayor sudoración). Ahora es el momento de reforzar ciertos hábitos y actitudes saludables como la ingesta del agua necesaria y de los alimentos cocinados en aguas con calidad, manteniendo así todas sus vitaminas.

Edad Adulta:

A medida que nos hacemos adultos va disminuyendo la proporción de agua de nuestro cuerpo además, una disminución de la masa muscular y un aumento del tejido graso. Ello implica un total de unos 2.000-2500ml/día, equivalentes a unos 8-12 vasos, dependiendo de la actividad física, condiciones ambientales, consumo de alcohol, enfermedades, etc.  Una hidratación  inadecuada en esta etapa de la vida tiene consecuencias a largo plazo.

Tercera edad:

La deshidratación en la tercera edad tiene consecuencias mucho más graves, aumentando los percances e incluso la “mortalidad”. Las consecuencias pueden ser; desde delirios, confusión, falta de concentración, problemas de tensión, alteraciones renales, diabetes, etc…Hay que tener en cuenta  que  las personas de avanzada edad han perdido o tienen menos desarrollada la capacidad de tener sed,por lo cual no pueden regular la ingesta del agua  y no perciben que están deshidratados.

 

Por cierto, ¿Cuánta agua bebes al día?….